lunes, 29 de junio de 2009

Chemingo, no pudo ni con su mujer

En Las Rosas comenzaron los movimientos para tumbar a Chemingo Argüello.

Ni hace falta, pero el pueblo tiene derecho a manifestarse.

No hace falta, porque Chemingo Argüello, quien no pudo gobernar ni a su mujer, porque se le fue con uno de sus trabajadores, simplemente no puede tomar decisiones en el cabildo, debido a que sólo cuenta con dos votos, de doce posibles.

Esos votos son el suyo propio y el de su único regidor incondicional: Don Francisco Roblero Velasco.

Así que todas las decisiones que pasen por el cabildo serán tomadas a favor de las propuestas que digan los otros diez regidores.

De hecho, desde antes, ya algunos ejidos habían encontrado la forma de burlarse de las ambiciones del presidente, y lograban que se autorizara su obra, pero sin que al presidente le quedara un solo peso del “diezmo”.

“El “diezmo” va a quedar aquí, en el ejido, usted señor constructor no le va a dar ni un solo peso, ni al presidente ni al tesorero”, decían los ejidatarios al contratista.

El problema viene a la hora de la firma de los cheques.

El presidente se niega a pagar a las constructoras, y para eso simplemente no firma el cheque y listo.

Entonces llega el constructor a ver a los campesinos y les dice que la obra se suspende, porque el presidente no paga.

Y los campesinos vuelven a comenzar con su pleito, y toman la Dirección de Obras Públicas, y hacen su berrinche, y la ingobernabilidad no para.

Eso mismo pasó con los terrenos del presidente, de donde Argüello pretendía sacar más de 3 millones de pesos.

Lo que aparentemente ocurrió con la construcción de unas aulas fue otra cosa: el constructor cedió a las presiones y dio doble “diezmo”, y entonces el techo de las aulas, construidas con materiales disminuidos, en cantidad y calidad, se vino abajo.

Por eso las movilizaciones. Para tumbar al presidente. Es el enésimo intento. Y quizá no caiga.

Al gobierno del estado le interesa que los alcaldes electos sigan ahí, aunque sean unos ineptos, corruptos o cocainómanos.

Piensan los funcionarios que si cae un alcalde por una movilización, inmediatamente van a movilizarse en todo el estado para derrocar otros presidentes municipales.

Ni al caso, porque no todos gobiernan de la misma manera.

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