jueves, 13 de diciembre de 2007

Alto a la corrupción en la Central de Abasto





Para Martín Javier Hernández Rojas, el líder de la Organización Democrática Independiente de Comitán (ODIC) es urgente modernizar la Central de Abasto “28 de Agosto”, para ofrecerle un mejor servicio a los usuarios y para dignificar el lugar de trabajo de alrededor de 3 mil locatarios.

La modernización de la Central incluye, primero, despejar el lugar para que no haya vendedores ambulantes, quienes deben ser reubicados a una nueva Central de Abasto, en otro lugar, previo acuerdo con ellos, porque, dice, “no se debe caer en la represión y el salvajismo, sino que se debe construir un acuerdo que beneficie a todos”.

Con recursos del gobierno federal y del estado, y con una aportación de los propios locatarios, se puede avanzar despejando los pasillos donde la gente transita y los espacios destinados para efectuar la compraventa, el intercambio entre vendedores y compradores.

Eso generaría, además de comodidad para los visitantes de la central tomatera, mayor seguridad, porque si no hay aglomeración no pueden operar los carteristas ni se dan accidentes o golpes de parte de los carretilleros a quienes realizan ahí la compra del día o de la semana.

Porque no bien se escucha la palabra “ahí va el golpe" cuando el golpe ya está dado, y con esas amargas experiencias, de robo de su dinero y de golpes o lesiones, muchos compradores dejan de ir, se les ahuyenta.

Otro aspecto importante es la electrificación, porque gracias a que no hay condiciones actualmente la Central se cierra a las 6 de la tarde, pues no se puede trabajar sin luz eléctrica, además de que en la oscuridad los delincuentes harían más de las suyas.

“Mucha gente busca los mercados para ir a cenar, y muchos locatarios quisiera trabajar hasta las 10 pero no hay luz, ni seguridad, no hay condiciones, porque a la Central de Abasto los gobiernos municipales no le invierten, al contrario, le quitan, le roban; toman recursos que les dan los locatarios por diversos conceptos y en lugar de reinvertirlos los destina a pachangas, viajes u otros despilfarros; y que no se diga que la administración de la central no les deja dinero; sólo por concepto de cobro de baños reciben alrededor de cien mil pesos al mes, si somos3 mil locatarios y todos pagáramos la raquítica cantidad de 50 pesos al mes ahí tienen 150 mil pesos más, pero no todos pagan 50 pesos, hay quienes pagan hasta 600 pesos, porque manejan bodegas, y además también les cobran a los semifijos, a los ambulantes. Recursos hay, la La gente de la Central de Abasto es gente de trabajo, es autofinaciable, y si eso es poco dinero los locatarios también podemos invertirle, los locatarios debiéramos ser los principales interesados, se me ocurre que les compremos sus locales a los semifijos y que se invierta en el estacionamiento, del cual padecemos, porque en la central los locatarios utilizan los estacionamientos, cuando en realidad debieran ser exclusivamente para quienes llegan a comprar, el locatario puede utilizarlo para descargar, pero con horarios establecidos, no quedarse ahí permanentemente, impidiendo que los clientes puedan encontrar un lugar donde dejar su unidad para luego ir a hacer sus compras y regresar con la calma y comodidad necesaria. A 80 metros está Aurrerá con un gran estacionamiento, sin ambulantes, con amplios espacios donde la gente transita con toda calma, sin miedo a ser esquilmado por carteristas ni a recibir algún golpe por carretilleros. Pero hay que invertirle, que el ayuntamiento no se lleve a otro lado el dinero de la central, que lo reinvierta. No se vale que a los pobres les quiten, y a los ricos les den, como ocurrió cuando le dieron el permiso para que viniera Aurrerá; en esa ocasión el Servicio Estatal de Empleo les capacitó a sus trabajadores, pagando el gobierno el curso que les impartieron en Tabasco, ¿por qué al que tiene mucho el gobierno le da más y al jodido o al que no tiene poco o no tiene nada en lugar de darles les quita o sólo hace como que les da?”, explica el líder de la ODIC.

El gobierno, en estos casos, alega la generación de empleos como principales beneficios de la inversión que realiza y las facilidades que otorga a estas grandes cadenas; sin embargo, con ello parece despreciar lo que evidentemente sucede en la Central de Abasto, que es generadora de empleos y que permite comercializar a productores de los municipios de Comitán, La Trinitaria, Las Rosas, Tzimol, La Independencia y Las Margaritas, y que inclusive atrae a compradores de estos y otros municipios, por lo tanto revitaliza la economía. ¿Qué sucedería si de pronto desapareciera la Central de Abasto? ¿A dónde se irían a trabajar los 3 mil locatarios? ¿Cuánto bajarían los ingresos de los transportistas locales y foráneos?

Si el gobierno municipal no le invierte a la Central, que por lo menos no le quite, y que sí reinvierta lo que le aporta este centro de trabajo y comercialización.

Si sólo en dos conceptos se alcanza más de 3 millones de pesos al año, y los 3 mil locatarios aportaran una módica cantidad de mil pesos cada uno se reúnen otros 3 millones de pesos. Con cualquier programa federal con un esquema de financiamiento peso a peso se podrían invertir 12 millones de pesos para su modernización.

¿Y no puede el ayuntamiento municipal gestionar un crédito a 5 años para que la central de abastos lo pague?

Cierto, el ayuntamiento gasta en pago de personal, energía eléctrica y algunos insumos para sanitarios y trabajos de limpia, pero es menor el gasto que realiza a lo que la Central devuelve en recursos, y aún en ese renglón, dice el líder social, hay más personal en la administración de la Central de Abastos de lo que se requiere y por ahí se puede ahorrar dinero, pero más se ahorra eliminando la corrupción y poniéndole un poquito de voluntad.

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jueves, 6 de diciembre de 2007

Investigan arbitrariedades

El Ministerio de Justicia del Estado, antes Fiscalía General y más antes Procuraduría de Justicia de Chiapas ofreció dos respuestas a la columna o calentada del miércoles.


La primera fue una innecesaria disculpa de parte del Fiscal Regional, Bulmaro Acuña Nuricumbo, quien la dio a nombre de Martha Berenice Robles Corzo, ministerio público de turno en la fiscalía de Comitán.



No era necesaria por dos razones: en primer lugar no fue él quien me faltó al respeto, sino la Robles.

En segundo, ya me había yo desquitado, con la columna Prepotencia de Ministerio Público de Comitán.

La otra respuesta la dieron funcionarios de la Fiscalía Especializada de Visitaduría, del Ministerio de Justicia del Estado. Ellos son Jorge Moguel Flores y José Antonio Albores Pascacio, así como Roberto David Wong Bejarano, Agente del Ministerio Público, quienes por instrucciones del Ministro de Justicia, Amador Rodríguez Lozano, vinieron a investigar qué pasó con la dichosa funcionaria y un servidor.



El otro asunto que vinieron a investigar los visitadores fue el de un joven detenido o secuestrado por el abogado de pacotilla y frustrado aspirante a político, Víctor Manuel Díaz Molina, inepto vendedor de ataúdes.

No se pueden violar así los derechos humanos de las personas.

Claro, lo hecho por el más chafa de los abogados e inepto vendedor de ataúdes no constituye violación de los derechos humanos, sino simplemente incurrió en un delito que se llama privación ilegal de la libertad.

La estupidez de este señor es tal que no le permitió entender que estaba delinquiendo al quitarle al niño una cámara fotográfica propiedad de El Fronterizo del Sur y, más aún, al subirlo por la fuerza a su camioneta, para después trasladarlo al ministerio público de Comitán.

La cuestión es que estas dos manifestaciones de la nueva administración en Chiapas hablan de un cambio a favor de la justicia, y en contra de la impunidad.

Que nada quede al aire: Ninguna violación de los derechos humanos de nadie, y ninguna arbitrariedad o delito en la impunidad.

La respuesta fue rápida, porque a menos de 24 horas de publicada la columna, aquí, En Caliente, se presentaron a Comitán, para darle seguimiento a los dos casos.

Insisto: ya Bulmaro Acuña Nuricumbo había presentado una excusa y explicado a este calenturiento columnero que la actitud de Martha Berenice Robles Corzo no correspondía al nuevo rostro de la instacia procuradora de justicia, pero que todo se da conforme un proceso, el cual apenas inicia.

Dijo que evidentemente habían otras maneras de dirigirse al periodista, aunque también explicó que a veces es necesario asumir una actitud de respeto a los procedimientos de investigación del Ministerio Público, sobre todo cuando se trata de preservar la escena del crimen o del evento donde alguna persona pierde la vida.

Se entiende. Y cuando así sea basta con que nos lo informen, y los reporteros habremos de entender, pero eso se dice con formas adecuadas, pertinentes. En la forma de pedir está la de dar.

Por eso mismo planteaba la hipótesis que era la juventud de la señorita Robles Corzo la causante de sus errores, y que quizá el tiempo ayudaría a corregir sus actitudes. Así lo espero.

Porque si con ese chisguetito de poder se le subió tan gachamente, ya me imagino si fuera la Fiscal Regional de la Región Fronteriza y Sierra.

Pero, ya, ya, ya, que la agresión se escriba en letras inscritas sobre un arenal, para que pronto desaparezca de los recuerdos.

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miércoles, 5 de diciembre de 2007

“Crucé la frontera, no había donde trabajar y lo que había era mal pagado”

Ir en busca del “sueño americano” a los Estados Unidos (USA) es una hazaña, que bien vale la pena si en México no se crean los empleos necesarios y los que se crean son mal pagados.

El gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, el autodenominado “presidente del empleo”, así como su antecesor, Vicente Fox Quezada, han sido un verdadero fracaso para la generación de empleos en el país.

Un chiapaneco cuenta que el primer reto para quien desee irse a los USA es reunir el dinero para cruzar todo el territorio nacional para llegar a la frontera. Cuesta un dineral. Se gasta en pasajes y comida.

Ya en la frontera, hay que elegir una entrada, la más segura para evitar ser sorprendido por “la migra”, que generalmente suele ser el más peligroso para la vida.

Comienza el problema al cruzar en autos pequeños, atascados de “pollos”, sin poder moverse, y además con las ventanas semicerradas.

Las ventanas, transparentes, van casi totalmente cerradas, para no despertar sospechas con vidrios polarizados, pero lo suficientemente elevados para que por lo menos el reflejo evite distinguir los detalles de las facciones de los viajeros.

La entrada es por Sonorita, Sonora, viajando, en este caso, 8 personas en un carro chico, de dos puertas, 5 atrás, 3 adelante, con escasa ventilación.

“No se puede uno estirar, y lo peor es que no todos somos delgados, hay algunos muy gorditos, y el pollero no puede estar parando a cada rato para estirar las piernas, sino sólo para cargar gas, aun así se duerme uno, porque pesa el cansancio”, relata un migrante chiapaneco.

“Pero lo peor es en la frontera, cuando se camina para cruzar el desierto, el pollero nos lleva, saliendo de Sonorita, el espectáculo que se ve hacia adelante es un infinito arenal, polvo y cactus, son 70 horas de camino”.

“El “pollero” nos dijo que íbamos a caminar 24 horas, por eso nosotros compramos comida para 24 horas, pero cuando ya íbamos caminando 24 horas se nos acabó la comida, se nos terminó el agua, y todavía nos faltaban 48 horas más de andar a pie”.

“Es triste cruzar al otro lado, muy triste.


“Uno avanza cargando sus cosas, cargando una mochila con comida, llevando sólo una muda de ropa puesta y otra en la mochila; a lo lejos se ve la carretera, pero ahí sólo pasan las patrullas fronterizas y quienes tienen sus papeles en regla”.

“Cuando ya se nos terminó el agua comenzamos a buscar pozos, pero cuando encontrábamos alguno resultaba que el agua de los pozos tenía lana, era turbia, casi sucia, pero de esa tomábamos, porque sabíamos que costaría volver a encontrar agua”.

“Lo bueno que un amigo que iba entre nosotros, quien ya había pasado una vez, llevaba sal de uvas, y nos daba a cada uno un pedacito para que echara espuma la boca y se mojaran los labios”.

“También llevaba alcohol con ajo para que no se nos acercara la culebra, no sé que contiene pero él decía que eso las ahuyenta. Claro, esto es útil sólo en la noche, cuando uno se echa un pestañazo de cuatro o cinco horas, aunque siempre pendiente de los helicópteros”.

“El primer día caminamos unas ocho o diez horas, pero después baja el ritmo. El pollero va adelante, nos muestra el camino, nos relata experiencias útiles, nos previene. A las 8 horas buscamos unas zanjas para descansar, había mucho calor, el Sol pegaba con toda su intensidad, las zanjas hacen dos cosas: evita que nos miren y nos regala un poquito de sombra. Ya eran como a las 6 de la tarde”.

“En el día también descansamos bajo un arbolito pequeñito, un arbusto, con todo el calor nos dormimos inmediatamente, porque llega uno exhausto, con los pies sangrando”.

“En la noche hace frío, en el día hace calor; pero si en la noche uno debe andar con ropa negra, oscura (todo el trayecto), en el día no puede uno andar una gorra o sombrero, para evitar delatarnos. Por la noche el riesgo es caer en las zanjas que en el día sirven de sombra, descanso y escondite; pero tampoco puede uno cargar una lámpara de mano o algo que nos alumbre el camino”.

“Nosotros éramos cuatro personas del mismo barrio: Héctor, Genaro, Don Mario y yo, de la misma cuadra; sentíamos frío, era febrero, porque de marzo a mayo es más terrible cruzar el desierto. Llevábamos una cobija, nos dormimos bien pegaditos, tuvimos que darnos calorcito; más tarde el pollero nos dijo “ya vámonos” y nos levantamos, a darle otras 7 horas”.

“Más tarde un compañero cayó de bruces, no pudo dar un paso más; nos detuvimos pero luego el pollero dio la instrucción: Hay que cargarlo, no hay de otra. Y así seguimos, lo llevábamos cargando, entre todos, llevaba los pies escurriendo sangre, en una camilla improvisada, algunos lo cargábamos así sin camilla, avanzábamos unos 60 metros, esta persona aguantó unas 55 horas, las otras 20 horas lo llevamos nosotros”.

“Pocos saben estas historias, algunos no lo creen, tienen que vivirlo, otros lo creen pero de todos modos se arriesgan; no hay opción si no encuentras de qué vivir en México”.

Al llegar al otro lado simplemente dimos nuestros 25 mil pesos.

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martes, 4 de diciembre de 2007

Prepotencia de Ministerio Público de Comitán



Nada como tener poder y qué mejor si se ejerce y disfruta. ¿Verdad Martha Berenice Robles Corzo?

Ah, no la había presentado. Esta senorita (bueno, qué importa si senorita o no, pero por educación así se dice, ni modo que uno ande averiguando) es ministerio público de turno en Comitán de Domínguez, Chiapas) y ayer martes le tocó trabajar.

Qué bueno, alguien le dio una oportunidad, pero que no la defeque como ocurrió este martes por la mañana.

Su problema es el manejo del poder, sin duda.

Espero que sea su juventud el motivo y el tiempo la medicina. Que esta sea su primera chamba y que apenas esté disfrutando de sus primeros días de gloria y poder.

Que sea ese el motivo de su prepotencia y estupidez al tratar a las personas.

Porque si ya tiene años en esto y no ha aprendido algo de relaciones interpersonales ni a respetar a las personas entonces me da mucha pena decirlo pero esta persona ya no tiene remedio y más le vale a la institución deshacerse de ella, que regrese a la universidad donde debió estudiar esa asignatura y a la universidad de la vida para que alguien le enseñe a respetar.

En esta ocasión a punto estuvo de recibir una lección, pero alguien intervino para que los ánimos no se desbordaran.

De por sí el Ministerio Público tiene fama de ser la institución donde más se violan las garantías individuales y los derechos humanos de las personas. Ahí ocurre más de una violación diaria los 365 días del año y en los bisiestos peor.

Por tanto esta sujeta (sic) no debiera abonarle más a la ya de por sí deteriorada imagen de la dependencia.

Recientemente un menor sufrió una retención ilegal por un tipejo de nombre Víctor Manuel Díaz Molina (tema que está pendiente de abordarse en esta columna, que se ponga abusado este abogado de pacotilla y frustrado político).

Pero aquí el asunto es que del ministerio público, donde está infestado de abogados, nadie quiso percatarse de una serie de violaciones a los derechos humanos del menor, quien fue incomunicado durante varias horas, justo en los primeros días en que llegaba el ahora fiscal regional, Bulmaro Acuña Nuricumbo. Por cierto, señor Bulmaro, le informo que en esa ocasión su personal dijo que sí le llamaron al familiar del muchacho, pero lo mantuvieron engañado, porque nunca hicieron ninguna llamada, nunca se comunicaron con nadie, y no fue sino hasta que sus padres, preocupados por su desaparición física y temiendo lo peor para él, que acudieron a la dependencia que usted dirige, a documentar su desaparición, que descubrieron que ahí estaba. Qué garantías individuales ni qué nada, qué derechos humanos ni qué la fregada.

Pero, volviendo al tema, mientras se intenta un proceso de cambio en el ministerio público de Comitán, vale la pena que la señorita Martha Berenice Robles Corzo analice su proceder.

Si quiere sentir el poder que lo intente en su casa o donde le den permiso.

Por ahora que se limite a respetar la ley, a observar los procedimientos marcados por ésta, a aplicar mejores criterios de justicia y equidad, y no a decir que no quiere más periodistas, y que basta con los que ya tiene. Vaya criterios, señorita.

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