jueves, 18 de septiembre de 2008

"Desaparece" chofer del alcalde de Tzimol

El chofer del alcalde tzimolense Miguel Ángel Morales Vives, al parecer ya se dio a la fuga.
Sólo sus familiares saben de su paradero, o quizá ni ellos.
La acción de la justicia ya no podrá surtir efecto en el caso de los delitos cometidos por el colaborador de Miguel Ángel.
Pero resulta que daños a terceros en el caso del accidente en La Mesilla no es el único delito que cometió el fulano, sino varios más.
Por lo pronto, se sabe que también incurrió en abuso de confianza al aprovecharse que el Alcalde Morales Vives le abriera las puertas de su casa para meterse hasta la cama, y ahí hacer de las suyas con la ama de llaves de la esposa del edil.
Pero no sólo tuvo relaciones sexuales con la trabajadora doméstica de forma casual, “una su vez”.
No, para nada.
Se dio la gran vida, él y, por qué no, ella también, quien creyó que tratándose del chofer del Presidente se sacaba la lotería, pues se trataba de una persona que gozaba de todas las confianzas del hombre fuerte del municipio.
Yo no sé si el edil o la esposa de éste estarían informados que su hogar estaba siendo utilizada como casa de citas, y por tanto ignoro si debieran ser corresponsables de lo que ahí ocurría.
Pero al final las cosas salieron mal, la chica salió embarazada y ahora está esperando un bebé que lleva la sangre de Jesús Gómez Gordillo.
Por eso el calenturiento chofer huyó, y la calenturienta deberá enfrentar las consecuencias de sus calenturas e irresponsabilidad con una criatura que le habrá de iluminar la vida mientras viva, pero sin el apoyo económico del chofer de Miguel.
Y ni en este caso hizo nada el Alcalde de Tzimol.
Antes bien pudo haberse puesto del lado de su compañero de sexo y sugerido que se fuera hacia los Estados Unidos de Norteamérica para evitar la acción de la justicia.
Ya lo había protegido también en el caso del robo de un arma de fuego que dio por perdida; por cierto ¿en manos de quién habrá quedado ese rifle? Si Miguel ya lo recuperó que vaya a cambiarlo por despensas en el Parque Central de Comitán, si no lo hace está incurriendo en otro delito: portación ilegal de armas exclusivas del ejército.
Ya lo había encubierto en otro delito, aún más grave: el conducir en estado de ebriedad, ataques a las vías generales de comunicación y daños a terceros en el caso del choque contra la camioneta de Jael Nájera Hernández.
En este caso, ciertamente, quien deberá enfrentar la ley por encubrimiento y obstrucción de la justicia es el Síndico Municipal, René Hernández Aguilar.
Hernández Aguilar, conociendo el tipo de "fichita" que era el chofer del Alcalde lo dejó ir libre, sin que pagara los daños causados a la camioneta de Jael Nájera y sin hacerse responsable de los gastos médicos de las personas que viajaban en esa unidad, quienes salieron con importantes lesiones.
Si el Síndico no hubiera metido mano, al chofer de Miguel lo hubieran amarrado ahí mismo, hasta que pagara.
Pero no, fue a protegerlo, a ayudarlo a salir de la bronca, quién sabe si no le habrá también sugerido que se fuera allende el Río Bravo para que ya el asunto pasara al olvido.
La Fiscalía de la Región Fronteriza protege al Síndico
Ahora bien, también hay que reconocer que el Síndico Municipal de Tzimol cuenta con la protección de las autoridades del Ministerio de Justicia.
De hecho, el abogado del Alcalde tzimolense ya no sale de ahí, va de una mesa de trámite a otra, para resolver los problemas que Morales Vives tiene con la justicia, quien también ha incurrido en los delitos de ataques a las vías generales de comunicación, junto con su Síndico, al conducir en estado de ebriedad, y no han pagado por ello.
Que no se haga pato el Ministerio Público, ni el de la mesa de trámite ni el Fiscal Regional.
Si siguen protegiéndolo también están incurriendo en responsabilidades que ameritan no sólo despido, sino cárcel.
Temo, supongo, que a los funcionarios estatales les va bien con ese tipo de delincuentes, porque tienen dinero, todo el dinero del erario municipal.
Supongo que con ellos comparten algo de esa lana, por eso los protegen.
Porque, además, no es el único caso en el que la Fiscalía Regional de la Región Fronteriza, de mi amigo Bulmaro Acuña Nuricumbo, ha cubierto con el manto de la impunidad a los funcionarios municipales de Tzimol.
Está el caso de las agresiones de los policías de Morales Vives a un periodista, quien al descubrir que la Fiscalía Regional se estaba haciendo "pata" decidió que el Fiscal Especializado en Materia de Delitos Cometidos en Contra de Periodistas retomara el caso.
Cuando esa dependencia conoció del caso mandó solicitar el expediente a la Fiscalía Regional, quien no tuvo otra que remitir la documentación, diciendo en un documento que se consideraba apta para darle atención, pero mientras se la pasó durante meses dándole largas al asunto.
Que se vayan juntos al infierno, porque En Caliente, está preparando toda la documentación sobre este particular y sobre todos los delitos cometidos por el energúmeno del chofer de Morales Vives así como los cometidos por éste para hacérselos llegar a las manos del Ministro de Justicia, Amador Rodríguez Lozano, para que sea él quien propiamente cuente con los informes que al parecer sus auxiliares en esta zona no le han hecho de su conocimiento y por ello se hace y deshace con la aplicación de la justicia como el caso del alcalde de Tzimol. Fsur.

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