miércoles, 1 de octubre de 2008

Rafael Maldonado, con el pelo suelto





Rafael Maldonado Morales decidió dejarse crecer el cabello hasta que en el mundo acabe la pobreza.

Lleva ya varios meses así, con el pelo largo, suelto, al estilo de la Gloria Trevi.

Y así va a seguir, afirma, mientras haya un pobre en el mundo.

Bueno, sólo en México hay alrededor de cien millones de pobres, y 60 millones en alta marginación, o sea, más que pobres.

De hecho, el pelo de Rafael Maldonado va a llegar hasta el piso, porque cada día mueren de hambre 100 mil personas, o de sus consecuencias inmediatas. 4 mil 166 por hora, 33 por minuto, una persona cada dos segundos.

Hay varias razones para dejarse crecer el cabello, entre otras la sensualiad y el erotismo.

Pero en los varones obedece a otras razones, entre otras la rebeldía, como en el caso de los rockeros, los hipis, los guerrilleros.

Jesús Cristo y el “Che” Guevara son los casos mundialmente famosos por su lucha social y libertaria.

Quizá Rafael Maldonado quiera asimilarse a uno de ellos. O quizá por otra razón, como la de mi cuñado.

Mi cuñado Eliseo Cruz Mejía se dejó crecer el cabello porque su mujer descubrió que le daba mayor fuerza sexual, algo así como Sansón, el hombre fuerte de Dalila.

Desde entonces, ella es la principal opositora a que Eliseo Cruz se corte el cabello, y es un tema que no se toca porque la discusión terminó con una conclusión: si se lo quita, divorcio.

Si Sanzón tenía una musculatura hercúlea y era capaz de derrotar a un ejército con sólo una mandíbula de burro, Eliseo puede acabar con un ejército de féminas ávidas de sexo.

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