viernes, 7 de noviembre de 2008

El Síndico de Comitán, gana bien “Poquitío”

El Síndico de Comitán, Luis Fernando Domínguez Albores, en su declaración patrimonial, le dice al pueblo comiteco que tiene bien “Poquitío”, casi nada.

Sólo tiene una casita en Comitán, con valor de adquisición de 750 mil pesos, pagada a crédito. ¿Poquitío, verdad?

Tiene un terrenito en Comitán con valor de 45 mil pesos, que le dio como herencia su papi, quien también ganaba bien “Poquitío”. Ah, fue muy poquitía la herencia que le dejó. Qué malo, snif, snif, snif.



Pero aunque ahora gana bien “Poquitío” como Síndico, ya tiene una casita en el DF, con valor de adquisición de 95 mil pesos, a crédito.

Su mujercita también gana “Poquitío·, casi nada, por eso sólo tiene en propiedad y a su nombre un departamento en el DF con valor de 175 mil pesos, adquirida a crédito.

Y de autos no tiene casi nada, bien “Poquitío” que tiene.

Apenas un Dar Marca Dodge modelo 1969, dejando en herencia por “Poquitío”, con valor de 35 mil pesos. También una camionetita Silverado de la Chevrolet modelo 2004 con valor de 140 mil pesos. Un coche de lujo tipo jeta de la WV con valor de 76 mil pesos, cuyo valor parece realmente muy “Poquitío”.

Y, su mujer, como cuida su salud y figura y pesa bien “Poquitío”, sólo tiene un Ford K valuado en 106 mil pesos.

Su papá, lo sabemos bien, fue un hombre honorable, como funcionario robaba bien “Poquitío”, de hecho quizá no robaba porque se quedó con muy “Poquitío”, prácticamente nada.

Fue Secretario Municipal durante una eternidad, y cuando su jefe, el presidente municipal, salió de candidato a diputado, se fue a ocupar su lugar.

Pero, como antes los presidentes municipales ganaban bien “Poquitío”, no como ahora, la mujer del “Poquitío” vendía cántaros, ollas y vasijas de barro a un lado de Abarrotes San Luis.

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jueves, 6 de noviembre de 2008

Que ahora me dicen “Politóloco”, Popocatépetl

Quizá debiera tomar más en serio al Politóloco llorón, y dejar para después la chacota.

De toda la perorata que dijo en su loca conferencia, una cosa quiero tomar con toda la seriedad que amerita, aunque venga de este “Asesor de Pacotilla”, porque si en verdad fuera un buen analista y diera mejores orientaciones a su patrón, Irán Guanerges Mérida Matamoros, las cosas ya hubieran cambiado a favor.

Pero no, todo lo contrario, en los últimos 15 días Frontera Comalapa se ha convertido en un polvorín. ¿Entonces, para qué ha servido tanta asesoría? No es lo mismo ser merolico que asesor de verdad.


Pero lo que debo tomar en serio es la acusación, sacada de su loca mollera, de un supuesto documento que circula no sé dónde, pero que Hugo Eduardo De León Galindo atribuye a un servidor y a Enrique Robledo Molina.

No sé si esa haya sido la más brillante de sus ideas vendidas al pobre Irán Mérida, para “acalambrarnos” y obligarnos a “negociar” o “acordar”, como él prefiere decir.

No hay absolutamente nada que me obligue a pactar nada con el alcalde de Comalapa, no me interesa estar en su presupuesto, me preocupa la situación de ingobernabilidad en que ha caído ese municipio, donde vive gran parte de mi familia.

Pero sí me interesa dar a conocer que el famoso documento, cuyo contenido ignoro totalmente, no ha llegado a mis manos, a pesar del firme compromiso del politóloco de enviármelo por correo, el día que le pregunté: ¿sabes usar Internet? Su respuesta fue que sí, pero no ha cumplido su palabra, se parece en mucho a su Patrón, Mérida Matamoros, ¿o quizá sea cierto que no sabe usar el correo electrónico?

Como sea, no tengo nada que ver con ese documento.

Supongo que es un invento del merolico, ex vendedor de vestidos de popelina, pantalones de terlenca y pantaletas de corazoncitos. Ah, y también citocol para cambiar de color los vestidos viejitos y pasarlos como nuevos.

Yo asumo la responsabilidad de todo lo que se publique en el periódico El Fronterizo del Sur y en mis páginas electrónicas www.en-caliente.com, www.elfronterizosur.com y www.ecoturismofronterizo.blogspot.com. Nada más.

E insisto: todo cuanto se publique en el periódico que dirijo y que es de mi propiedad, El Fronterizo del Sur, es responsabilidad mía.

Aunque los artículos lleven alguna firma, de cualquiera de los reporteros, o aunque no lleve autor alguno, no importa, en todos los casos yo asumo la responsabilidad.

Pero no de ningún anónimo, yo no escribo anónimos, el Fronterizo del Sur tiene razón social, domicilio fiscal y un Director General, yo mero, Disraelí Evander Angel Cifuentes; entonces, si alguno de mis compañeros en alguna ocasión firmara con pseudónimo alguna columna o nota, de todos modos llevan el respaldo de mi nombre y apellidos. Si alguna demanda penal o civil deriva de cualquier publicación nuestra, yo asumo las consecuencias. Punto.

Pero no de ningún anónimo que circule en otro lado, o en otro periódico, o en algún otro espacio, cibernético o sideral.

Es más probable, ahora que te conozco, vos Hugo Eduardo, que tú hayas inventado ese documento, y quieras achacárnoslo. Podría ser un intento desesperado por hacer algo útil a favor de tu jefe, a quien ya no puedes cargarle la maleta, porque ni maleta tiene.

Yo diría que mejor contrataras a un psicoterapeuta para que te ayude a superar tus traumas de niño y adolescente.

Debieras tomar menos en serio las cosas, disfrutar más de la vida, sonreír un poco, echar la chacota, chistes colorados, frases de doble sentido y, si te es posible, tener alguna querida que te ayude a bajar los niveles de estrés.

Me preocupas, en verdad.

Das pena ajena.

Apréndete la frase antiestrés de un periodista de la televisión nacional: Popocatépetl.

“Que Irán Guanerges no puede gobernar, Popocatépetl”.

“Que ya lo quieren desaforar, Popocatépetl”.

“Que la Presidencia Municipal la han vuelto a cerrar, Popocatépetl”.

“Que un nuevo basurero ha sido bloqueado y retenidas las unidades de limpia por enésima vez, Popocatépetl”.

“Que ordenaron una auditoría a la administración del Irán, Popocatépetl”.

“Que la suspendieron por falta de condiciones, Popocatépetl”.

“Que nadie publicó nada de tu perorata en mi contra, Popocatépetl”.

“Que de vicio gastaste tanta paga para tu fracasada conferencia sin resultado positivo alguno, Popocatépetl”.

“Que sólo sirvió para que todo mundo se ande burlando de ti y se haya enterado que antes venías pantaletas de corazoncitos, Popocatépetl”.

“Que ahora me dicen “Politóloco”, Popocatépetl”.

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miércoles, 5 de noviembre de 2008

El Show de un "Politólogo" llorón

Desde muy temprano el autodenominado "Politólogo de Frontera Comalapa" llamó a mi celular para invitarme a su rueda de prensa, programada para las doce del día de este miércoles, en conocido restaurante comiteco.

"Usted será mi invitado especial", dijo, aunque me advirtió "eso sí, no tendrá derecho a probar nada de lo que se sirva de comer", palabras más, palabras menos,

"Y yo que me había hecho ilusiones de tomar de una vez mi coca cola con hielos", pensé.

Como tenía planeado viajar a Tuxtla, llamé al celular de David Tavernier para comisionarlo a cubrir la referida conferencia de prensa, de una vez advirtiéndole que él, por ser del Fronterizo del Sur, no tendría derecho a probar bocado alguno, a no ser que lo pagara de su bolsillo.

"No se preocupe, trabajé durante muchos años en un restaurante, y sé muy bien cómo "atienden" a los enemigos cuando de dar de comer se trata", respondió.

Pero, oh, me ganó la calentura, y dije para mis adentros: "este tipo es un show, no me lo voy a perder", y fui a cubrir la nota del showman.



A esos dos no le den de comer…

David Tavernier había llegado puntual, mucho antes que yo. Y fue recibido por el politólogo con postgrado en el extranjero en asuntos de gobernabilidad municipal, quien había llegado aún más temprano, para preparar toda la exposición, para lo cual llevaba laptop y cañón. Pero todo se vino abajo por el exceso de la luz en el local. Vueltas para uno u otro lado y nada.

De pronto me vio llegar y se levantó a recibirme, cual era su deber. Estreché su mano con un "Disraelí a tus órdenes" y enseguida saludé a su acompañante, un educado señor. “Siéntese junto a su equipo", dijo el politólogo de pacotilla, señalando al Jefe de Redacción del Fronterizo del Sur.

Mientras, los meseros servían algún bocadillo, compuesto por coktail de frutas, jugos, quesillo, etc… Entonces, muy atento, el hombre de marras llamó a uno de ellos y nos señaló con el índice de su mano derecha, diciendo: "A esos dos no les sirvan por favor, a todos los demás nos pueden pasar la orden indicada, a ellos no, son los únicos", palabras textuales.



" Muy bien, señor licenciado", respondió el mesero, advertido desde antes de sus títulos académicos y de cómo le gusta que lo llamen.

Para ese momento ya estaban varios comunicadores: el Roger, el Rodas, la Chapis, Mario Escobar, el Toño y otros más.

Más tarde hicieron acto de presencia la Rosi Guadalupe y, mucho después, el Ponynator, sin sus lentes oscuros, chaleco de Director y la inseparable gorra.

La Directora del Meridiano recibió de mí un montón de besos después de su arribo, aventados a la distancia, pero ella hizo el movimiento de manos indicando que los mismos habían caído en su plato, como para completar la dieta, pero le reclamé con otro gesto y, un poco de mala gana, los recogió y puso en su cachete.

"Gracias", le dije, a mi vez, con otra señal.



Y entonces comenzó el señor Politólogo de Pacotilla con su perorata, un ensayado discurso que, al parecer, escribió él mismo y aprendió de memoria, a juzgar por el tono de declamador.

Los compañeros reporteros, asombrados, vieron cómo el Super Politólogo con Post-grado en el extranjero, a punto del llanto, se quejaba de que yo, un profesorcillo de quinta (título impuesto por De León Galindo), le hubiera levantado la voz y le dijera palabras soeces, altisonantes y de muy mal gusto para sus castos oídos, según se escuchó en la grabación que presentó. He aquí el diálogo:

-Bueno, bueno, sí, Disraelí a la orden.

-Soy el Licenciado en Ciencias Políticas, Hugo Eduardo De León Galindo y quiero que me digas en qué te basas y cuál fue tu fuente para firmar lo que escribes en tu columna "En Caliente".

-¿Cuál es tu problema?

-Quiero que me digas tu fuente, de dónde salen tantos ataques a mi persona.

-No se me da la gana darte mis fuentes, y aunque me demandes penalmente no tengo por qué darte nada, ni delante autoridad judicial voy a revelar mi fuente.

-Te voy a demandar por eso.

-Eso es, venga de ahí, demándame wey, aunque sea sólo por un día pónganse los huevos en su lugar y tengan el valor civil para demandarme o para romperme la cara, échale, cabrón, que para eso están la instituciones y el estado de derecho, de una vez.

Y, sí, en efecto, la voz de este calenturiento columnero se oye feroz, los gritos fuertes, el reto directo, en su cara.

Pero, desafortunadamente para el Politólogo de Pacotilla, ningún reportero ni reportera puso el Jesús en la boca. Todo fue tan normal para los ahí presentes, porque, además, no hay en Comitán uno solo que desconozca que la ley protege como secreto profesional la fuente que proporciona la información, cuando ésta así lo solicita.

Y, entonces, salió con un cuento guajiro, sindicándome como coautor (junto con Enrique Robledo Molina) de un documento donde presuntamente se dan a conocer nombres de ciudadanos involucrados en actividades ilícitas, vinculadas al narcotráfico.

Ahí le solté una pregunta:

-Oye, en la mañana tú me dijiste vía telefónica que enviarías a mi correo ese documento del que hablas, porque yo no sólo me deslindo de eso, sino que además ni siquiera lo he visto. Dime, ¿me lo enviaste?

-"Profesor, no me tutee, por favor, no somos iguales", fue su respuesta.

Entonces, ante la contundencia de su respuesta, me levanté y comencé a despedirme de mano de los que pude, entre ellos el Politólogo de Pacotilla y su acompañante, pero otra vez el Lic. Hugo Eduardo De León Galindo se sulfuró, y dijo:

-¿Ya ven? Esa es la prensa cobarde, que no da la cara, miren, el señor ya se está retirando y aún no he terminado.

Y ya no supe qué más habrá dicho, yo ya tenía que estar en otro lado, atendiendo otra audiencia.

Lo siento, amigo Politólogo llorón. Ja Ja Ja Ja.

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Politólogo de Comalapa se avergüenza de su pasado


“No me hables de tú, no somos iguales”, dice el calenturiento Hugo Eduardo De León Galindo, presunto Super-Asesor en Politología y probablemente en asuntos de gobernabilidad del ayuntamiento de Frontera Comalapa.

Y agrega:

“Tú eres un simple “profesorcillo” de quinta, yo soy un politólogo, y hay mucha diferencia entre nosotros”, palabras más, palabras menos.

Entonces, yo, Disraelí Evánder Ángel Cifuentes, debo tratar de usted al señor Licenciado Politólogo en asuntos de gobernabilidad de Irán Guanerges Mérida Matamoros, y probablemente tenga que hacerlo de esa manera.

Pero, entiendo señor Super-Asesor en materia de gobernabilidad comalapense, Hugo Eduardo De León Galindo, que todos los profesores y también las profesoras de Chiapas y de México deberán tratarlo de usted, no sólo yo. ¿O no es así?

Se lo pregunto, porque el politólogo y fregón es usted, no yo.

Yo simplemente soy un profesor de quinta, según su categorización, y además nacido en un cerro llamado El Plan, del ejido Emiliano Zapata, municipio de Bella Vista, en la mera sierra madre de Chiapas, allá donde a la fecha no contamos con una escuela primaria ni Jardín de Niños y Niñas.

La diferencia, señor Politólogo, es que en mi caso no me avergüenza haber surgido de una cuna humilde, y en cambio a usted sí le molestó mucho que un profesor de quinta que escribe la columna “En Caliente” le recordara que, en sus tiempos mozos, o apenas unos cuantos años, Usted, sí, Usted vendía vestidos de popelina, faldas de tuzor, pantalones de terlenca, pantaletas con corazoncitos y citocol para cambiar de color los vestidos ya usados y pasarlos por nuevos, ahí en el mercado de Comalapa.

Y, en su amplísima sabiduría de Politólogo, me pide a gritos que yo le revele mis fuentes, que quién me pasa la información de su pasado y su presente.

Mi respuesta, también a gritos, a Usted señor Politólogo, fue que a nadie, absolutamente a nadie tengo por qué revelar mis fuentes, es secreto profesional que la constitucional me permite proteger.

Y le reitero, otra vez a gritos para que le quede grabada en la memoria, que ni ante autoridad judicial tengo por qué revelar una información que sencillamente no se me antoja dar a conocer.

Y, de la misma manera, le reitero mi convocatoria a que acuda al estado de derecho para que me demande o me busque para romperme la cara si eso le hace bien, ya que su imagen inmaculada fue mancillada por un profesor de quinta que ahora resulta que también es periodista de novena, aunque no de Novena Estelar, de mi amigo Adolfo G. Carrasco.

¿Entonces? Que venga la demanda en mi contra, la espero gustoso, las leyes y las instituciones están a la mano, ni modo que un Eminente Politólogo en materia de gobernabilidad no sepa cómo proceder.

Pero si gusta también puedo llevarlo de la mano, y explicarle todo con manzanas.

Estoy a sus órdenes.

Ah, y la coca-cola con hielos parece que va a seguir esperando, para el viernes a las diez de la mañana, ahí en Comalapa, en la Campiña. Total, ¿qué tanto es tantito?

Eso sí, espero que no me vayas con tu catálogo de vestidos de popelina, faldas de tuzor, pantalones de terlenca, pantaletas con corazoncitos y citocol para cambiar de color los vestidos ya usados y pasarlos por nuevos.

Ah, y tampoco me lleve a su patrón Irán Guanerges Mérida Matamoros, porque si no puede con su mujer y con la presidencia, menos podrá conmigo.

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