lunes, 13 de abril de 2009

Alcalde corona a su sobrina. La llaman “Reina Espuria”







El Presidente Municipal de Bella Vista, Aníbal Roblero, coronó este 12 de abril a una “reina espuria”.

Si el edil serrano no sabe qué significa espuria, ahí le van estos adjetivos que los habitantes de su municipio le han puesto a lo que fue el proceso de elección de la reina: “ilegítimo”, “falsificado”, “mentiroso”, “engañabobos”, “burdo”, “grosero”, “tosco”, “rústico”, “gregario”, “medieval”, y muchos otros más. Claro, hay algunos adjetivos que no son “escribibles” o “pronunciables”.

La razón de esto es que el presidente impuso a la Reina de la Feria del Café “Bella Vista 2009”, comprando las voluntades y los votos del jurado.

Bueno, a él se la impuso su mujer, Lisbeth Roblero Paniagua.

La Primera Dama le dijo que este año la reina debía ser su sobrina, Ariadna Roblero Velázquez, la hija de su hermano, el “aviador” Derly, de los mismos apellidos.

No se sabe qué habrá respondido a la orden que le dio su mujer, pero obviamente dio el “Sí”. Quizá agregó: “Ya veremos cómo la hacemos reina, pero que la hacemos, la hacemos reina, si no para qué soy el presidente”.

Ese día se decidió la historia de la elección de la Reina de la Feria del Café “Bella Vista 2009”, claro, se supone que es la mujer más bella del municipio, a la par que inteligente.

Sin embargo, cuando la población supo quiénes eran las candidatas, todo mundo se fue con la finta: va a ganar fulana de tal, o mengana, refiriéndose a dos chicas muy bellas, una del ejido Las Chicharras y otra del ejido Emiliano Zapata. Pero a la de Las Chicharras no la dejaron pasar, porque de haberlo hecho habría ganado con facilidad, aunque es igualmente competitiva Ana Lizeth Santizo, de singular belleza, también favorita, esta última del ejido Zapata.

De repente comenzó a correr el chisme: que el reinado ya tenía nombre y apellidos, y que el jurado calificador ya tenía línea: votar por Ariadna Roblero Velázquez, la hija del “Primer Aviador”, la sobrina de la Primera Dama, obviamente sobrina de la Primera Autoridad de Bella Vista.

Ah, burro, así, con tanta influencia, pues cualquiera gana.

Así ganó también, hace más de 50 años, María Salvatierra, hija del alcalde de Atiztingo, Carlos Salvatierra; corrían los años cincuentas, pues la película que lo relata se filmó en 1952.

Pedro Infante y Antonio Badú, los Hijos de María Morales, comadre del presidente municipal, protagonizaron una película que dejaba ver cómo se elegían a las reinas por esos años. Igual, igualito que hicieron en Bella Vista, en pleno 2009, apenas hace unos cuantos días.

Ese día, hace más de medio siglo, el padre de la “interfeuta”, o sea, el Presidente Carlos Salvatierra, calificó a la elección de su hija como una elección “popular y espontánea, porque todos los votos que ella tuvo… ninguno fue en contra de ella”… No tuvo con quién competir, pues. Pero igual si hubiera tenido, con una orden y buenos billetes cualquier jurado tuerce la mano y cambia el sentido de su voto.

Ah, en esa película, también se escuchó la voz de un poeta que repitió, decenas de veces, aquella famosa frase: Yo soy admirador de la blancura…

Yo soy admirador de la blancura… Yo soy admirador de la blancura…

Sus versos eran estos:

“Yo soy admirador de la blancura, sí, de la blancura que corona sin mancha en los volcanes, que es plumaje en el cuerpo de las garzas y nostalgia de turbios gavilanes

“Yo soy admirador de la blancura, sí, de la blancura que se anida en el fondo de las almas, que es pureza ideal en nuestra reina, y caricia de brisa entre las palmas.

“A ti, reina sin par, mi voz te canta ensalzando de tu alma la blancura, tu porte y tu belleza deslumbrante…”

Pero era tanto el desmadre ocasionado por la imposición de la reina, y de su amiga como princesa, que todo mundo se carcajeaba y se burlaba del alcalde.

Los hijos de María Morales apagaron la luz, pero seguía escuchándose la frase… Yo soy admirador de la blancura… Yo soy admirador de la blancura… Yo soy admirador de la blancura…

Los hijos de María Morales inclusive se robaron montadas en dos caballos a la reina y a la princesa coronada por el presidente municipal, pero el poeta seguía repitiendo: Yo soy admirador de la blancura… Yo soy admirador de la blancura… Yo soy admirador de la blancura…

Al señor Aníbal Roblero, alcalde de Atiztingo, perdón, presidente municipal de Bella Vista, le hizo falta un poeta panzòn y de bigote que dijera también, hasta el cansancio, Yo soy admirador de la blancura… Yo soy admirador de la blancura…

No quiero decir que la chica impuesta como reina, la señorita María Salvatierra, perdón, Ariadna Roblero Velázquez, la hija del “Primer Aviador”, la sobrina de la Primera Dama, obviamente sobrina de la Primera Autoridad de Bella Vista, no sea una mujer bella. Sí lo es, tiene lo suyo. Pero para el pueblo no era la favorita...

Pero, además, hubo un factor que tampoco se tomó en cuenta: la inteligencia de las chicas, manifiesta en su facilidad de palabra.

María Salvatierra, perdón, Ariadna Roblero Velázquez, la hija del “Primer Aviador”, la sobrina de la Primera Dama, obviamente sobrina de la Primera Autoridad de Bella Vista, no supo decir ni media frase. A ella le tocó el tema de Drogadicción, pero no hiló ningún concepto sobre ello, quizá porque ella consume una droga no prohibida: cigarro. Su boca es una fumarola como el Volcán Popocatépetl cuando está con sus amigos, según lo señalan los jóvenes de la cabecera de Bella Vista, que hasta una foto me mandaron de ella, cigarro en mano.

¿Cómo hablar contra la drogadicción si ella no la combate ni en su propia persona?

Pero, claro, es la hija del “Primer Aviador”, la sobrina de la Primera Dama, obviamente sobrina de la Primera Autoridad de Bella Vista.

…Yo soy admirador de la blancura… Yo soy admirador de la blancura… Yo soy admirador de la blancura…

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